Internacional

Hasta 10 años de carcel a padres que no den cariño a sus hijos

Cinderella Law

Recientemente en el Reino Unido se propuso penar hasta con 10 años de prisión a los padres que priven a los niños de besos y abrazos durante periodos largos, considerando la “crueldad emocional” como un delito, situándolo al mismo nivel que el abuso físico y sexual. Esta modificación de la ley de negligencia infantil recibe el nombre de “Cinderella Law” (Ley Cenicienta).

Este cambio se presentará a principios de junio durante el discurso de la Reina, de esta forma se busca garantizar la protección emocional y el bienestar de los niños, evitando los problemas que desarrollan la carencia de afección paternal.

Ahora en Inglaterra, ignorar deliberadamente a tu hijo o no ofrecer muestras de cariño durante periodos prolongados perjudicando el desarrollo emocional del menor, será penado de hasta 10 años de prisión.

«He conocido a niños que han sido chivos expiatorios en sus familias, constantemente humillados y que en ningún momento se han sentido amados. El impacto es devastador y puede conducir a problemas de salud mental para toda la vida y, en algunos casos, el suicidio», declaró Sir Tony Hawkhead, presidente ejecutivo de la ONG Action for Children.

Desgraciadamente se ha llegado al grado de estipular el cariño como obligación de ley, ante una realidad en la que la distorsión del mundo ha llegado a afectar a los más inocentes de esta historia: los niños.

La deformación del mundo ha creando una realidad de violencia y tensión continua, en donde las consecuencias las están pagando personas que no pidieron venir al mundo a vivir esta realidad. Niños que enfrentan guerras, que nacieron en una época en donde las deshumanización ha llegado al grado extremo de traficar con sus pequeños cuerpos, de no tener la oportunidad de jugar en las calles, de perder la inocencia a temprana edad, de enfrentarse a problemáticas que no les corresponden, de vivir en una sociedad invadida por publicidad no apta para su edad, de sufrir el maltrato emocional consecuente del estresante ritmo de vida de sus padres, de ser victimas de prostitución en una edad en la que ni siquiera entienden a que se están enfrentando, de ver morir a familiares por consecuencias de guerras.

Según   la   Organización   Mundial   de la Salud, el grupo más vulnerable a ser parte de esta violencia es la tasa de menores entre 0 y 4 años. Datos de la UNICEF revelan que, Estados Unidos, México y Portugal son los países donde el índice de mortalidad de menores por maltrato físico es más elevado, con  cifras  10  o 15 veces mayores que en el resto de las naciones desarrolladas. Unas 600 mil criaturas son explotadas en Filipinas, 300 mil en la India, 250 mil en China y 30 mil en Sri Lanka y Nepal.  Cada año 3.000 niñas hindúes son obligadas a prostituirse por primera vez. En Tailandia la cifra incrementa a 80.000 menores, de las cuales 60.000 no alcanzan los 13 años. En Indonesia el 20% de las mujeres explotadas sexualmente son menores de edad. En las grandes potencias mundiales como Estados Unidos y Canadá se prostituye en la actualidad más de medio millón de menores.

A pesar que UNICEF no reconozca que México viva en una guerra,  1400 niños han sido asesinados en la guerra contra el narcotráfico. Menores han visto morir ante sus ojos a sus padres o familiares.  Mientras que en Siria más de 11.000 menores han sido víctimas de ejecuciones sumarias, abatidos por francotiradores o de explosiones.

Las estadísticas podrían continuar por párrafos enteros.

Después de profundizar en esta problemática me queda claro que desgraciadamente las mayores victimas de la crisis mundial que estamos viviendo son los más inocentes de la historia. Como joven y como adulto tienes la capacidad de enfrentar las situaciones diarias por ti mismo por las herramientas y capacidades con las que te han educado o proporcionado, pero como niño, dependiente absoluto, creces en una incertidumbre continua, en donde los cimientos más importantes de tu vida (la infancia) están siendo fracturados por la falta de cariño, atención y frialdad que el mundo en el que les toco nacer enfrenta.

Como sociedad tenemos que entender que el bienestar de un niño NO es responsabilidad única de los padres de familia, sino de la entidad social completa y absoluta que lo rodea. Si bien, los padres deberían de ser los primeros responsables de el bienestar integral de un menor, la sociedad no puede pasar este tema por alto. Nuestro comportamiento frente a los menores, la publicidad, los comerciales y programas de televisión, nuestras acciones como humanos, nuestra respuesta ante el maltrato infantil, debe ser responsabilidad de todos como sociedad. Un niño maltratado es problema de todos. 

La legislación británica ha contemplado la necesidad de que los niños crezcan en un entorno de afecto, donde haya apego emocional, cariño, amor y dedicación, para desarrollarse plenamente. Y el resto del mundo, en donde los niños enfrentan problemáticas mucho más fuertes que la falta de cariño ¿que estamos haciendo?

¿Hasta cuando como sociedad hemos llegado a la des-humanización de ver esto como normal?

Sufrimiento en niños

¿En que momento nos dejo de partir literalmente el corazón ver el sufrimiento de los más indefensos? ¿Cuando fue que la prostitución de niños llegó a ser un “problema más” y no una indignación incontrolable? Creo que a todos nos queda claro que los más indefensos y los que menos merecen sufrir son los niños, así que ¿Porque estamos permitiendo que esto suceda?

A continuación les dejo un vídeo titulado “Children see, Children do” (Los niños ven,los niños hacen) en los que nos remarca la responsabilidad no solo de los padres, sino de cualquier mayor que es figura de ejemplo de un niño.

No dejemos que este problema sea como el resto, que leemos, nos indignamos, y posteriormente olvidamos. Tomemos conciencia, los niños NO MERECEN las condiciones que están viviendo, y en nuestras pequeñas acciones y comportamiento diario podemos ser su esperanza. Dar cariño a un niño, darles toda la atención que necesitan, prestarles atención a sus pequeños problemas, escucharlos, abrazarlos, decirles las veces que sean necesarias que se les quiere, jugar con ellos, dejarlos hacer ruido, dejarlos ser, buscar su felicidad, son pequeñas acciones que todos podemos realizar con los niños de nuestro alrededor. Y con las problemáticas mayores (guerra, prostitución) tenemos que comenzar por dejarlo de ver como normal, por exigir que los derechos de los niños sean respetados  y por no acostumbrarnos a ver caritas sufriendo.

SI UN NIÑO SUFRE, SI ES MI PROBLEMA

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