Nacional

El México que me tocó vivir

JOVENES2014

Desgraciadamente, en el 2014, México no es el mismo para uno y para otros. Como coloquialmente dicen “cada quien habla de cómo le va en la feria”, y “la feria” para cada mexicano es abismalmente diferente.

Si le preguntas a un político te va a hablar de “El México prospero”, a un adulto “De él mismo México de siempre”, a un pobre “De un México miserable” a un rico “De un México hacia el futuro”, pero si le preguntas a un joven la respuesta será completamente contradictoria.

Hablemos de jóvenes como la generación de los 90´s. Esa generación que creció con el Nintendo, con Chabelo, que vivió un cambio total en tecnología de pasar del primer celular que usaban tus padres, al iPhone 6 en cada miembro de la familia (aun cuando tienen 12 años). Esos mismos jóvenes que crecimos sin redes sociales, que todavía jugábamos en la calle, y que pasear solo no significaba un riesgo de muerte.

Los mismos jóvenes que muy chicos recordamos la caída del PRI, ante ese “héroe” nacional y salvador universal que se hacía llamar Chente, usaba botas y rompía la fría barrera que los políticos habían representado. Que nos tocó ver “El privilegio de mandar” en donde ridiculizar a cada político era parte de las risas y convivencia familiar de cada domingo.

Jóvenes que recordamos al siguiente panista presidente, y que con ciencia cierta te podemos decir la época exacta en donde “comenzó la guerra contra el narco”, en donde poco a poco fuimos viendo deteriorarse a nuestro país. A la mayoría de nosotros nos espantó la primera balacera, nos llenó de adrenalina contar nuestra experiencia de como “sobreviviste” a los enfrentamientos de tu ciudad, y seguías escuchando las noticias sumando cifras de muertos y desaparecidos.

A estos jóvenes que crecimos en la calle nos empezaron a encerrar en casas, porque la vida nocturna era ya un riesgo grande. A nosotros, que crecimos diciéndole “botudo” a Fox y “borracho” a Calderón nos empezaron a censurar y a callar, y decirle “Ignorante” a Peña Nieto empezaba a ser peligroso. A estos mismos jóvenes, que educaron hablándoles de “los dinosaurios priistas”, terminaron imponiéndoselos como gobernantes, y peor aun prohibiéndoles que se les criticara.

Y si, muchos de ustedes han de estar pensando que estoy exagerando, que las redes sociales son un cumuló de críticas a gobernantes, y no lo niego, pero ¿a cuantos de nosotros no nos han pedido nuestros padres que cuidemos lo que publicamos?, ¿a cuantos nos atemoriza criticar al gobierno?, ¿cuantos más sentimos miedo de salir solos por la noche? , y el ejemplo claro de represión está en las cifras de periodistas asesinados, bien sabemos de que estoy hablando.

Y somos nosotros, los que dentro de tantos cambios que hemos experimentado nos toca cambiar de la libertad a la represión, de la seguridad a la inseguridad, y cambiar a una realidad que parece que cada día nos ahoga más.

A nosotros nos piden que “no protestemos” cuando 43 contemporáneos fueron brutalmente asesinados, y si protestamos nos piden que lo hagamos “con cuidado”. Nos llaman locos, revoltosos, soñadores, nos invitan a resignarnos, y nos intentan convencer que el cambio está en nosotros, pero como bien escuché “No tienes corazón si de joven no eres socialista”.

Y no se trata de si eres joven o viejo, la edad no es el tema ni la variable aquí, la variable principal está en las experiencias vividas, que nos condicionan y forman parte de nuestro “ADN” mental (por llamarlo de una manera). Se puede llegar a entender, a un adulto que vivió los 70 años priistas, y que ahora, al ver el regreso de la represión tiene miedo, su condicionamiento quedó bien marcado, pero no se puede entender a un joven, que después de vivir otra realidad de seguridad y libertad no este inconforme con las limitantes que ahora nos quieren imponer.

En un comercial de futbol escuché una paradoja entre un partido de soccer y la vida, en ambos, a los 20´s te quieres comer el mundo, por eso no es sorprendente que las marchas, los corajes y las rabias más grandes de la situación actual del país estén encabezadas por jóvenes. Y a la hora, que quieras limitar a un joven de su derecho de protesta, de sus ganas de gritar, de su furia por hacer un cambio radical y de raíz en el país, de juzgar fuertemente a la clase política y de exigirles resultados a sus discursos llenos de argumentos sin sentido, recuerda que si lo haces estarías regresando a la parte del circulo en donde la represión era válida. Estarías volviendo a formar una generación con miedo, una generación sumisa, que siga con la cabeza abajo cuando el gobierno le esté pisando el cuello, y no solo eso, con ese mismo condicionamiento estarías condenando a generaciones futuras, porque serian educadas nuevamente por padres que tienen miedo de hablar, miedo de figuras políticas que nosotros mismos elegimos y que seguramente, el día que conozcan el amor de padres, también van a limitar a sus hijos para que no “corran riesgo” de pedir justicia.

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