Internacional / Venezuela

Venezuela; el dolor y la solidaridad compartida

LEOPOLDOLIBRE

Llevo ya 19 meses monitoreando muy de cerca el tema de Venezuela, aún no logro descifrar el porque de la pasión que siento hacia este tema y a este país; por una parte, ver sufrir a mis amistades venezolanas me hace compartir su sentir, por la otra, la unión latina me hace sentirme parte del problema y el compartir (en menor escala) la impotencia de ser gobernada por el autoritarismo y la represión me hacen solidarizarme ante su desgracia, porque no hay nada peor sufrir las consecuencias de un gobierno que el país no merece.

Durante estos 19 meses seguí de cerca a Lilian Tintori, a Leopoldo López, a Antonio Ledezma, sus posts, tweets, argumentos y pasos, he visto a Lilian y a sus hijos Leopoldo y Manuela crecer y compartir cada “domingo familiar” en la cárcel de Ramo Verde, he visto a los ciudadanos de Venezuela hacer largas filas por horas para comprar lo básico si es que alcanzan a hacerlo (pasta de dientes, papel de baño, alimentos) , he leído mensajes de mis amistades venezolanas que transmiten su desesperación ante su situación, mensajes que duelen a distancia y hermanan al mismo tiempo, he visto desde lejos como se han robado tanto de Venezuela que junto con todo se han llevado la paz y la felicidad que caracterizaba a su gente. Se han llevado tanto que aun no logro descifrar como no se han llevado la fe y la esperanza.

En los días pasados, se esperaba la resolución de un juicio que plagado de injusticias e irregularidades y caracterizado por instancias internacionales como injusto ha mantenido al líder de la oposición venezolana en prisión, aislado del resto de los presos con continuas violaciones a sus derechos humanos. Se esperaba la resolución a favor de la justicia y de su libertad inmediata, con los aires de esperanza que después de tanta injusticia aún no entiendo como quedan en nosotros. El viernes 4 de septiembre esperábamos la conclusión final, misma que se postergó hasta el jueves 10. A la par de las horas crecía la ansiedad, las muestras de apoyo y la atención a Venezuela y a su absurda situación y después de un día completo a la espera de la justicia a las 9:32 p.m. (hora de México) nos enteramos por redes sociales que la Juez Susana Barreiros condenó a Leopoldo López a 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas a permanecer recluido en Ramo Verde.

Dolió escuchar la sentencia, imaginar la reacción de Leopoldo y Lilian, dolió aún más pensar en sus dos hijos que lo esperaban hoy en casa, pero la desilusión más grande era por haber tenido esperanza aún en instituciones injustas y podridas en un país que clama justicia. Parece que el gobierno represor cree que encarcelar a un líder encierra los ideales, como si así se apagaran las ideas correctas de lucha, de justicia y libertad, parece que olvidan en que siglo viven, en donde la información no conoce fronteras y junto con ella se comparte la impotencia, la rabia y la solidaridad hacia las victimas venezolanas de han sufrido tanto como consecuencia del autoritarismo ignorante y absurdo.

Estas semanas a la espera del veredicto final en el juicio de Leopoldo López vi a distancia la furia de un país reprimido y lastimado por el autoritarismo de un gobierno ignorante, viví la rabia de las injusticias cínicas y descaradas en donde en pleno 2015 con las redes sociales exponiendo las irregularidades mantienen a presos políticos y estudiantes encarcelados violando sus derechos humanos, me dolió ver como la gente aún con fe pierde la esperanza en su país, en sus instituciones plagadas de corrupción, en su gente dividida, en su futuro truncado.  Hoy Venezuela sufre más que nunca, porque sufre con rabia y con impotencia, hoy, el gobierno de maduro y sus dañadas instituciones tuvieron la oportunidad de reivindicar su camino, pero demostraron una vez más que no hay posibilidad de cambio ante tan ignorante y represor gobierno autoritario, pero fue hoy también cuando los venezolanos y los seguidores de Leopoldo y de la justicia quedamos asqueados ante tanta injusticia cínica y absurda, entristecidos hoy, pero con más ganas que nunca de DERROCAR la imposición que gobierna a Venezuela.

Anteriormente lo mencione en varios posts, Venezuela no puede, no debe resignarse, resignarte es aceptar condiciones que sabes que no mereces y los venezolanos llevan años aguantando condiciones que más allá de injustas ya son indignas. El gobierno de Maduro lleva subestimando la fuerza de un pueblo enojado, reprimido y lastimado y desgraciadamente una vez que te quitan tanto te quitan también el miedo, y aferrados a los ideales de justicia y libertad estoy segura que Venezuela comenzará a luchar por lo que sabe que merece.

Sin duda alguna se vienen días difíciles para Venezuela y como extranjeros es nuestra obligación mantener la atención centrada en tan bello y lastimado país, seguir de cerca sus noticias y sus continuas violaciones a los derechos humanos de los ciudadanos, para poder exigir justicia, hacer presión mediática internacional y reclamar sus derechos robados, las redes sociales ahora nos permiten estar cerca, hacer presión y marchar ciberneticamente a favor de lo correcto, ¡Hagamoslo!

Joel Garcia, uno de los abogados presentes en el juicio de Leopoldo afirmó “Dejamos el alma ejerciendo la defensa” y seria mentira decir que no duelen estas palabras, afuera de la sala de sentencia, varios ciudadanos venezolanos y no venezolanos dejamos también el alma en oración, en presión y comunicación a través de redes sociales, pero el dolor y la impotencia no pueden frenar la lucha, muy al contrario deben intensificarla, deben unirnos como venezolanos y como países  hermanos a favor de la verdad y de la justicia, porque si de algo estoy segura es que en Venezuela, hoy duerme en prisión el futuro Presidente del país, de un Venezuela reconstruido como lo que es: una gran nación.

Venezuela aún tiene una salida, el 6 de diciembre (#6D) se convocaron ya a elecciones parlamentarias, en donde conforme a la ley se busca derrocar al gobierno de Maduro, aún no entiendo como Leopoldo y Lilian siguen buscando la salida a través de la ley, de una ley que les ha desmostado predicar con injusticia, pero confiando en sus decisiones estoy segura que este no es el final de la historia. Es imposible no cuestionarse ¿Hasta cuando seremos testigos de tantas injusticias obvias? ¿A caso el gobierno cree que con esto reprimirá la lucha por la justicia y la libertad? ¿Donde esta la OEA y América Latina frente a tan absurda resolución?

Hoy más que nunca expreso toda mi solidaridad y apoyo a los hermanos venezolanos que sufren a causa de dicha resolución y reitero más fuerte que nunca lo que ustedes mismos me enseñaron : ¡EL QUE SE CANSA PIERDE! ¡FUERZA VENEZUELA NO ESTÁN SOLOS, NO ES EL FINAL!

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